En "Comentarios Finales” tratamos
de cambiar la perspectiva habitual, basándonos en un
folleto que publicó la Fundación el año
pasado:
"¿Y ahora qué?”:
Relatos sobre valor, compromiso, preocupación,
experiencias médicas, esperanzas, miedos, sueños,
logros y conflictos de las personas que dan y reciben cuidados.
(Lo
puede solicitar en la Fundación, cubriendo los costes
de impresión y envío: $10.00). Al
pié de
esta página encontrará referencias de algunos
de estos relatos.
En
la vida debe haber días soleados y nublados. Nos
suceden cosas malas y buenas. Todos pasamos por ello: diversión,
dolor, seres queridos muertos y personas indeseables que
siguen viviendo, ganamos y perdemos en el viaje de la vida.
Millones
de personas cada año son diagnosticadas de un cáncer
mortal, y el fin se presenta cercano, a menudo muy cercano.
Es estresante y puede causar miedo sobre todo cuando se
trata de una enfermedad rara sin cura conocida y de diagnóstico
complicado. De todo los cánceres conocidos por la
medicina, los linfomas son el único cáncer
que está creciendo el número de enfermos
y que la proporción de curaciones no ha mejorado
estadísticamente. Al contrario de un tumor que se
puede extirpar, los cánceres de la sangre son sistémicos,
difíciles de encontrar y de tratar. .
Para
algunos de nosotros, los más afortunados, la vida
sigue. No hay ninguna evidencia científica de que
la buena alimentación o la actitud mental mejore
la evolución, pero las evidencias anecdóticas
pueden hacernos daño.
Tenemos
relatos sobre héroes, pacientes y cuidadores, sobre
el esfuerzo necesario para caer y levantarse de nuevo.
Ahora queremos contarle como han encontrado el valor para
seguir.
Todos
los relatos aquí recogidos tratan de trasmitir la
idea de cómo vivir mejor la vida cuando se padece
una enfermedad de este tipo, cómo seguir viviendo
el presente lo mejor que podamos. Un amigo, al día
siguiente del diagnóstico, estaba practicando piragüismo,
y vio una hoja flotar, iluminada por la luz del sol, mientras
era mecida por el agua y se dio cuenta que era la hoja
más bonita que había visto nunca.
Realmente
somos afortunados por haber tenido la advertencia de que
la vida es preciosa, pero pasajera, y el tiempo para disfrutarlo
está en tu mano, aquí mismo. Muchas personas
nunca tienen este “aviso”, y por lo tanto nunca
tienen la oportunidad de vivir plenamente.
“La
mayoría de nosotros todavía tenemos muchas
cosas que hacer. Aproveche lo que pueda antes de que todo
se acabe, luego no habrá vino, ni canciones...”.
Michael
Luttrell, Editor <MichaelEL@pacbell.net>
Marzo de 2001